En este blog encontrarás juegos, canciones, consejos ...para los más pekes.
Espero que os sirva de ayuda y disfrutéis de este blog tanto como yo.
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Prevenciones delante de mi bebé

A medida que tu hijo crece, se vuelve más activo. Se moverá más por todas partes y explorará su mundo. Protéjelo mientras crece y aprende. A continuación se mencionan algunos de los peligros de los que hay que estar pendiente:

★ Nunca dejes solo al bebé en la cuna, ni siquiera por unos segundos.Nunca dejes al bebé cerca de un cuerpo de agua, ni aunque sea un cubo  de agua, no importa qué tan profundo sea.

★ Nunca dejes al bebé solo en un lugar alto, como encima de una mesa.

★ Nunca dejes al bebé solo en la cuna cuando los barrotes estén abajo.Si se llega a caer, y empieza a actuar de una forma rara, llame al pediatra inmediatamente.

★ Nunca fumes cerca del bebé. Ten cuidado si come o bebe alimentos calientes mientras coges al bebé.
 
★ Nunca des alimentos al bebé que puedan hacer que se atragante. Los alimentos para el bebé deben ser blandos y líquidos. Deben ser molidos o blandos para que el bebé se los pueda tragar sin masticarlos. Algunos bebés sufren estreñimiento cuando empiezan a comer alimentos nuevos a esta edad. Si le pasa esto a su bebé, llama al pediatra.

★ Los hermanitos mayores pueden sentirse celosos del bebé. Pueden tratar de pegarle, picarle o apretarlo. Puede que no les guste que  pases tanto tiempo con el bebé. Habla con ellos sobre la situación y díles que  los quieres también.

★ Observa a tu bebé cuando juegue con niños mayores. Por equivocación, podrían darle algo peligroso con qué jugar o podrían ser muy bruscos con él.

★ Asegúrate de que el bebé no agarre objetos que lo podrían lastimar.

★ Cubre todos los enchufes con tapas.

★ Nunca dejes al bebé solo con una mascota, aunque la mascota aparente ser inofensiva ante el niño.

¿Cuándo llamar al pediatra?

Debes llamar al pediatra cuando:


★ El bebé tiene fiebre.

★ El bebé tiene diarrea.

★ El bebé vomita una y otra vez. Si el bebé vomita una vez, y luego parece estar bien, tal vez no haya problema. Si vomita más de una vez,llame al doctor. Muchos bebés tienen reflujo, especialmente después de
comer o cuando eructan. El reflujo estomacal por lo general consiste en vomitar sólo pequeñas cantidades de líquido o alimento.

★ El bebé se toca la oreja, llora y grita. Tal vez le salga del oído un líquido descolorido.

★ El bebé no quiere comer.

★ De pronto, el bebé tiene problemas para dormir.

★ El bebé parece adormilado o menos activo.

Es muy importante que su bebé no se deshidrate. Los bebés son pequeños y pueden deshidratarse rápidamente debido a fiebre, diarrea o vómito o porque no quieren tomar líquidos. Es especialmente peligroso si el niño pequeño tiene dos o más de estos síntomas al mismo tiempo.

Los medicamentos para los bebés

Mi bebé no se encuentra bien. No parece ser nada grave. ¿Puedo darle medicamentos que se compran sin receta o remedios caseros?
Pregúntale al doctor antes de darle al bebé cualquier medicamento.
Algunos medicamentos no ayudan.Otros pueden ser dañinos.
Algunos prospectos son difíciles de entender. Cuando el pediatra te diga que puedes darle al bebé un medicamento comprado sin receta, pídele ayuda al farmacéutico.

Aquí unos consejos que debe seguir cuando le des cualquier medicamento a su bebé:
★ Nunca le des aspirina a un bebé o niño que tenga fiebre. Darle aspirina puede causar un problema grave llamado síndrome de Reye.

★ Siempre sigas las instrucciones del doctor cuando le des al bebé un medicamento.

★ Lee todas la etiquetas y prospecto con mucha atención.

★ Sigue al pie de la letra las instrucciones del prospecto a menos que el pediatra te dé otras instrucciones.

★ Dale siempre al bebé la dosis correcta del medicamento.

★ Nunca dé el medicamento por más tiempo del que indica la etiqueta.
★ Nunca dés el medicamento con más frecuencia de lo que indica la etiqueta.

★ Mantén siempre los medicamentos fuera del alcance de los niños.

★ Guarda los medicamentos con la tapa bien cerrada.

★ Si le vas a dar al bebé un medicamento recetado, dáselo siempre con la frecuencia y  los días que indique el pediatra, aunque el bebé ya parezca estar bien.

Muchos medicamentos para bebés vienen con un aparato para medir la dosis. De esta manera asegura que le estás dando al niño EXACTAMENTE la dosis apropiada. También puedes comprar en la farmacia o supermercado aparatos especiales para medir y así saber exactamente cuánto medicamento
tienes que darle al bebé.

Mi bebé no come

PEQUEÑOS, INDEFENSOS Y EN CONSTANTE CRECIMIENTO. Así ven los padres a sus criaturas, sobre todo a las menores de cinco años. Cuando uno de estos tiernos niños no ingiere lo que sus mayores conciben como necesario para su supervivencia, se inicia una batalla campal, no exenta de sufrimiento e incomprensión que mina por igual la moral y hasta la salud de ambos contrincantes. El pediatra Carlos González, animado por el incesante "mi niño no me come" que escucha a diario en su consulta, ha titulado precisamente así el libro (Ed. Temas de Hoy) en el que se ha lanzado a despejar los temores y a derribar algunos principios erróneos, según su criterio, que se transmiten como mandamientos de una a otra generación.
1. No obligar nunca a comer a un niño. Un adulto puede que se niegue a probar bocado por los dictados de la moda pero a un crío aún no le pesan las normas sociales. Por tanto no se debe insistir en que el niño trague a toda costa.


2. Cuánta cantidad de comida es necesaria. Cada uno de nosotros necesita un aporte calórico distinto, razón por la que la alimentación no puede tomarse como una ciencia exacta. Unos zampan como elefantes mientras otros comen como pajaritos. ¿Por qué entonces se intenta medir a los niños por el mismo rasero? Un niño de año y medio puede que necesite comer la misma cantidad que un bebé de nueve meses.

3. ¿Seguro que no come nada? Para la mayoría de los padres no comer nada significa que su hijo no engulle lo que ellos creen que necesita. Quizá si su medida fuera medio plato en vez de uno repleto hasta el borde cambiaría su percepción.

4. Los que de verdad no comen. Las enfermedades y los celos provocan un rechazo a la comida que suele ser transitorio y una vez solucionado el problema regresa el apetito.

5. El trabajo de mamá. El regreso laboral de mamá origina en ciertos bebés una negativa a alimentarse si no lo hace su madre. Pueden no consumir nada en ocho horas y luego ponerse las botas cuando ella regresa.

6. Un asunto de honor. Los padres, sobre todo las madres, suelen vivir la inapetencia como un agravio personal. Otras consideran un deber atiborrar a su hijo.

7. Culpabilidad. Frustración y un terrible sentimiento de no saber cumplir como lo hicieron con ella, fustigan a muchas madres para quienes la hora de la comida es un calvario.

8. Niños incomprendidos. Imagínese qué pensará su hijo. Él, que sólo cuenta con el cariño de sus padres, de repente se ve atacado por aquellos en quienes confía, que insisten en cebarle cuando ya no le entra más y encima se enfadan y le gritan.

9. La prueba definitiva. Coma en proporción a lo que da a su hijo. Si el niño pesa 10 kilos y engulle un plato, tráguese usted cinco o seis raciones. Seguro que revienta.

10. Pecho "forever" y a libre demanda. La leche materna es el alimento más completo y nutritivo. Si el niño no pierde peso es conveniente alargar la lactancia hasta el año o los dos años. Siempre sin imposición de horarios, porque él ya lo pedirá cuando lo necesite.

11. Las papillas. Nunca se debe sustituir el pecho por la infundada creencia de que los cereales alimentan más. Cuando los niños ya degustan papillas hay que saber que casi ninguno logra terminarse la medida recomendada porque es simplemente una orientación, no un dictado.

12. Horror a las verduras. El pequeño estómago de los niños admite pequeñas cantidades, o sea, muchas calorías en poco volumen. Las verduras contienen mucha fibra y escasas calorías, por lo que les enguachina pero no les sacia. Apenas unas cucharadas serán suficientes para que le saquen el gusto.

13. La papilla de frutas. Con las frutas viene a suceder lo mismo que con las verduras. Si el crío las rechaza pruebe a darle una manzana a mordiscos o una pera en trocitos, por ejemplo. Las recomendaciones y mezclas frutales del pediatra no tienen por qué ir a misa.

14. Respetar el sueño. Algunos padres enchufan a sus hijos el biberón mientras éstos duermen y después se quejan de que no comen cuando están despiertos. ¡Pero si ya se han alimentado!


15. Chucherías prohibidas. Al margen de que el niño coma o no coma, los dulces y las famosas chucherías sólo una vez al año para que no hagan daño.

16. La crisis del año. Justo a los 12 meses se frena la velocidad de crecimiento y por tanto no precisan la misma cantidad de alimento. A partir de los cinco años aumentarán el gasto energético y las necesidades.

17. El perceptil. Las gráficas de peso traen fritos a los padres. En cada país se elabora una distinta y nunca coinciden entre ellas. ¿Quiere eso decir que según el lugar del mundo en que pesen a su hijo estará por encima o debajo de la media?

18. Defensas infantiles. Los más pequeños se defienden ante la indigesta ofensiva paterna a base de hacer bola, escupir e incluso vomitar. Nunca se niegan por capricho. Evolutivamente los críos tienden a rechazar los sabores desconocidos por simple supervivencia.


19. Un dragón llamado alergia. La alergia puede provocar la negativa del niño a ingerir ciertos alimentos como la leche, el gluten, el huevo o cualquier otro incompatible con su inmaduro organismo. Por eso es conveniente no obligar a comer.

20. Estimulantes del apetito. Los tónicos estimulantes contienen psicofármacos que actúan sobre el centro cerebral del apetito y su efecto desaparece en cuanto se deja el medicamento. Poco aconsejables salvo excepciones.

21. Cómo introducir los alimentos. A partir de los seis meses se pueden ir probando nuevos sabores con gran precaución y muy lentamente.

22. Estrategias. No guardar la comida para la cena. Ponerle en el plato sólo lo que suela tomar aunque sean tres cucharadas, si tiene hambre pedirá más. Evitar las broncas y los sobornos.

23.Vegetarianos. Cuando los padres son vegetarianos los niños pueden vivir perfectamente con una dieta ovo-lacto-vegetariana.

24. Acostumbrarse a comer de todo. Obligarle a comer un determinado alimento es la mejor forma de lograr que lo odie para el resto de su vida. Si no se le fuerza acabará probándolo.

25. Comer solo. Un niño se puede negar a comer porque quiere meterse él mismo el alimento en la boca y no se lo permiten. Aunque se estire la hora del almuerzo y ponga todo perdido es preferible concederles cierta independencia.

Estimular la memoria de tu bebé

A partir del año de vida la capacidad de recordar evoluciona de manera imparable. Existen algunas técnicas, como la repetición, que ayudan al bebé a ejercitar los diferentes tipos de memoria.

Ciertas funciones mentales, como la memoria, tienen una aparición más temprana y más viva de lo que solemos suponer. En realidad, los niños tienen recuerdos ya antes de cumplir un año. Para entenderlo, hay que distinguir diferentes tipos de memoria.
Memoria de reconocimiento

Los bebés reconocen rostros, y también objetos y situaciones. Por eso hacia el octavo mes surge el temor a las personas extrañas, a las que no reconocen. Se trata de la llamada "memoria de reconocimiento", que consiste en reconocer cosas que ya se han visto antes.
Memoria de evocación
Supone un paso más y aparece más tarde. Consiste en ser capaz de recordar cosas que están totalmente ausentes.

A los diez meses un bebé ya puede encontrar un objeto escondido segundos antes.

Es después de cumplir un año cuando el niño puede encontrar cosas que no ha visto desde hace un buen rato, incluso días.

Y sobre todo la aparición del lenguaje hace posible que, al nombrarlas, puedan evocarse cosas que no están a la vista. Se está consolidando la capacidad de simbolización, que es característica del ser humano y hace posible nuestro desarrollo intelectual y cultural.

¿Cómo fomentar la memoria de evocación?

Entre el primer y el segundo cumpleaños la memoria progresa veloz.

Se sabe que la memoria que los niños desarrollan en esta edad tan temprana muestra una relación con sus niveles de inteligencia y lenguaje a edades algo mayores.

Si practicamos con el niño (sin llegar a agobiarle) juegos y situaciones que la fomenten, le estamos proporcionando una valiosa estimulación que no recibirá en cambio si se lo damos todo hecho y no le permitimos ejercitar su mente.

Algunos ejemplos:

Podemos esconder un juguete atractivo debajo de un cojín o sofá y pedir al niño que empiece a buscarlo cuando suene la campana. En los pocos minutos que transcurran hasta que la encuentre, intenta distraer al niño con juegos y conversaciones. Comprobaremos cómo el niño interrumpe el juego o la charla cada poco para hablar del juguete y señalar donde está escondido. Es su estrategia para recordar y no olvidarse.


Pongamos tres objetos en el suelo y cubramos cada uno con un paño. Preguntemos al niño qué hay debajo de cada trapo antes de levantarlo. Si aún habla poco, nombrémosle nosotros el objeto que debe buscar y comprobemos si acierto.


Memoria de imitación

A los nueve meses un bebé puede imitar acciones adultas nada más presenciarlas, como pulsar un botón para que suene un timbre.

A partir del primer cumpleaños los niños pueden imitar las acciones que han visto incluso después de pasados varios días. Estas actividades de imitación tienen que ver con la memoria y a la vez son los primeros juegos de tipo simbólico, es decir, juegos en los que se simulan actividades. Y tanto el lenguaje como el juego están muy relacionados con la capacidad de evocar: la memoria
Memoria autobiográfica

En torno al segundo cumpleaños los niños empiezan a usar la palabra "yo", se sitúan a sí mismos en los hechos que recuerdan y crean narraciones que son trozos de su propia vida.
¿Cómo fomentarla?

Es un buen momento para hablar con nuestro hijo sobre las cosas que le pasan cada día. Así fortalecemos la noción de que es una persona única con unas experiencias únicas.

También podemos hablarle de las cosas que le pertenecen pero no están presentes o incluso pueden estar lejos, como los familiares. «¿Te acuerdas cuando estuvimos en casa de los abuelos? Era Navidad. ¿Qué hicimos?». Puede que el niño recuerde, o puede que no; quizás responda, o quizás no. En cualquier caso, sin presionarle pero sin renunciar a mantener estas conversaciones, estamos estimulando su capacidad de recordar y de tener recuerdos propios e importantes.

Las fotos y los vídeos de los parientes son muy útiles en estas charlas, y alimentan la memoria visual.

También estimulamos la memoria auditiva si ponemos al niño al teléfono cuando hablamos con los familiares. Mostrarle al mismo tiempo sus fotos le ayudará a saber con quién está hablando.

Si el niño recibe regalos de esas personas, será bueno que, cuando juegue con ellos, le recordemos quién se los ha regalado.


Recuerdos permanentes

Cuando crezcan, los niños no tendrán recuerdos de estos primeros años. Los recuerdos conscientes más antiguos que conservamos los adultos no son anteriores a los tres años de edad.

Pero hay pruebas de que se guardan recuerdos inconscientes. Por ejemplo, en un niño mayor se pueden detectar reacciones fisiológicas (dilatación de pupila, etc.) si ve fotos de sus compañeros de guardería, aunque no los reconozca.
Las rutinas les ayudan a estimular su memoria

Hay una manifestación de la memoria de los niños que es muy útil para los padres, y es la facilidad para establecer con ellos hábitos y rutinas.

Los niños se sienten más cómodos si saben lo que viene a continuación. Usar los mismos rituales para acostarlos, levantarlos, bañarlos, etc., hace que el mundo sea más previsible, ordenado y sencillo para el niño.

Si jugamos a sus juegos favoritos una y otra vez (les encanta la repetición) y les cantamos y contamos a menudo las mismas canciones y pequeñas historias, estaremos ayudándoles a desarrollar su memoria.

Estimula a tu bebé

Hay algunas pautas de comportamiento que, llevadas a cabo por los padres y educadores, son beneficiosas para el correcto desarrollo del bebé. En este período el niño presta especial atención a todo lo que le rodea y cualquier acción por parte de su cuidador puede convertirse en un estímulo.

Una de las principales vías de aprendizaje del bebé es la imitación, por lo que todas las actuaciones o movimientos que queremos que nuestro hijo aprenda deberán ser sencillos y repetitivos.

Gracias a ciertos estímulos, el niño va desarrollando sus sentidos. Algunos de los que se pueden llevar a cabo en este periodo son los siguientes:

Masajea con aceite o crema todo el cuerpo de bebé para estimular su olfato y su tacto. Esto además tonifica su cuerpo.

Llévalo a la cocina cuando prepare la comida para que el niño tenga acceso a olores desconocidos para él.

Siempre que se pueda (mientras lo vistes, bañas...) conviene hablarle y/o cantarle cerca de su oído para que se acostumbre a la voz y las palabras de quien lo cuida.

Si  hablas una lengua extranjera utilízala en casa para comunicarse con su hijo.

Preséntale a otros niños.

Enseña al bebé a decir adiós con la mano y a decir "sí" y "no" con la cabeza.

Utiliza sonajero, cascabeles, música... para llamar la atención del niño.

Ofrece a tu hijo juguetes con diferentes texturas para que se acostumbre a diferenciar los objetos por el tacto. Con esto ayudarás a que coordine la vista y las manos.

Conviene colocar a los lados de la cuna objetos de diferentes y llamativos colores para atraer la atención del niño.

Otros estímulos agradables para el niño son las cosquillas, las caricias, el contacto de la piel de la madre con la suya...

Consejos para el desarrollo. A partir de los 12 meses

Cerca del primer año de edad, tu pequeño se transforma al dar sus primeros pasos. Su esfuerzo por dominar esta tarea le quitará energía a toda la familia.

Además de cuidarlo y de mantenerlo lejos de cualquier peligro, deberás lidiar con los sentimientos confusos sobre su independencia.

•Crear un ritual diario antes de dormir.
•Dejarle mucho tiempo en el suelo
•No utilizar taca-taca ni andadores.
•Utilizar el parque solo en caso de necesidad y durante poco tiempo
•Favorecer el gateo antes que obligarle a sentarse
•Poner música siempre que sea posible
•Jugar preferentemente al cucu-tras
•Dejar pocos juguetes y variarlos mucho
•Esconder los juguetes que no se usan
•Leerle cuentos realizando gestos y sonidos
•Festejar todos sus logros
•Hablarle mucho y reír juntos
•No gritarle si hace algo con lo que no estamos de acuerdo. Explicarle el por qué y poner cara de desaprobación
•Establecer un horario para las comidas, el baño, dormir, pasear… crear un ritual que anticipe la acción
•Darle la oportunidad de gatear el mayor tiempo posible y que explore debajo delas mesas, las sillas.
•En casa usar zapatos abotinados con cordones; en la arena, en la playa, el jardín o lugares con piedras redondeadas, descalzo.
•Organizar el tiempo para acudir a grupos de bebés.
•Nombrar los objetos sin utilizar diminutivos ni apodos. Vocalizar correctamente.
•Recoger los juguetes juntos cantando. La letra debe referirse a la acción de guardar.
•Aplaudir y aprobar sus logros.
•Ponerse de acuerdo toda la familia sobre las situaciones prohibidas. Intentaremos escoger solo las mas importantes.

Estimulación temprana para los niños

Un bebé siempre nos despierta ternura por su inocencia. Es un ser que está a las puertas de todo un proceso de construcción, alguien vulnerable, indefenso, que no dispone de recursos suficientes para valerse por sí mismo. Nada más nacer apenas cuenta con el lloro para procurar la atención de su madre, la succión para alimentarse, y el reflejo de cerrar las manos para aferrarse a algunos objetos.


En comparación con otros seres vivos la diferencia es abismal, pues la mayoría de las especies, salvo la humana, tardan mucho menos en madurar y en ser autónomas. Pero esta mayor dependencia del bebé con respecto a los padres, lejos de ser algo negativo, supone un beneficio a la larga, porque le permite disponer de más tiempo para desarrollar todo su potencial. Todos esos años de infancia dotarán al cerebro de la flexibilidad necesaria para alcanzar auténticos logros.

El hecho de nacer sin finalizar significa que gran parte de las habilidades motrices y cognitivas las podrá ir aprendiendo, y esto jugará a su favor cuando tenga que adaptarse a un ambiente cambiante e imprevisible. Y es en este espacio reservado al aprendizaje donde cobra sentido la estimulación temprana, un conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica que, aplicadas de forma sistemática y secuencial, potencian determinadas funciones cerebrales en un contexto pedagógico y lúdico.

Esta opción educativa se puede proponer a cualquier niño desde su nacimiento hasta los 6 años. No es algo, como erróneamente se piensa, exclusivamente destinado a los que presentan dificultades de aprendizaje o retrasos en el desarrollo. Si bien para estos últimos se hace indispensable, no por ello resulta menos beneficioso para los niños sanos. Con ella no sólo se refuerzan competencias intelectuales (capacidad para la lectura, comprensión verbal, cálculo matemático, viso-espacial), sino que también se trabajan destrezas motrices, sensoriales y sociales.

En realidad, este tipo de estimulación supone brindar al bebé más oportunidades para explorar el mundo que tiene que conocer, y para adquirir habilidades de una manera natural y divertida. La meta no es acelerar el desarrollo, forzándole a alcanzar objetivos para los que no está preparado. La clave es identificar y fortalecer el verdadero potencial de cada niño en concreto, e ir ofreciéndole ejercicios que favorezcan su iniciativa y aprendizaje, pero siempre respetando su etapa evolutiva, sin regirse por lo que otros pueden hacer.

En cada fase del crecimiento serán más ventajosos unos u otros estímulos, aunque siempre bajo la premisa de que son en estos primeros años de vida cuando se consolidan los cimientos de todos los aprendizajes posteriores.

¿En qué consiste exactamente?.

Esta clase de estimulación se fundamenta en la repetición de lo que se llaman unidades de información o bits. Del mismo modo que el lenguaje se adquiere a base de oír diariamente al resto de hablantes, el cerebro del niño está preparado para asimilar otros conocimientos a través de la reiteración sistemática de estímulos o actividades sencillas, con las que se va fortificando las conexiones neuronales implicadas.

Ahora bien, no es válida cualquier tipo de estimulación aleatoria, sino que para que sea eficaz ha de tenerse en cuenta una serie de factores relevantes:

Las primeras tareas han de ir dirigidas a reforzar el vínculo emocional del bebé con los padres. Esto puede hacerse por medio de masajes y estímulos sensoriales (visuales, táctiles, auditivos, etc.), respetando la espontaneidad de los progenitores. Después, ya podrá pasarse a ejercicios de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje.

En todo momento, hay que procurar que quede claro que lo esencial no es el resultado de la práctica en sí, sino el valorar y fomentar la iniciativa, la independencia y la autoestima del niño mientras está aprendiendo.

Respetar las diferencias individuales de cada crío. Son todos distintos, y no siguen el mismo ritmo en su evolución, a pesar de que puedan llegar al mismo punto a medio plazo.

Utilizar los parámetros del desarrollo general como una guía. Aunque existen variaciones de unos bebés a otros, como hemos mencionado anteriormente, es necesario hacer uso del patrón estándar de crecimiento a la hora de seleccionar los estímulos adecuados para un óptimo aprovechamiento.

Nunca forzar, presionar o saturar al niño. Hay que saber cuando está receptivo, cuando demasiado inquieto para captar toda la información, etc. Siempre se le puede pedir, pero no es conveniente exigirle.

Alabar cualquier pequeño avance impulsará su motivación por el aprendizaje, y despertará su curiosidad para seguir explorando.

El juego no sólo es un medio para desplegar otras aptitudes, es que es un fin en sí mismo y un instrumento de estimulación que ayuda a establecer un apego sano entre el niño y sus padres.

Posponer las actividades si no están cubiertas las necesidades principales de sueño, alimentación y aseo. Es importante que no sienta hambre, ni tenga ganas de hacer pis, ni esté cansado al empezar.

La decisión de poner en marcha un programa de estimulación temprana es competencia exclusiva de la familia. Pensemos que la plasticidad del cerebro va disminuyendo con la edad. La etapa infantil que va desde los 0 a los 3 años coincide con la época en la que se alcanza el máximo desarrollo neuronal, el cual queda prácticamente establecido a los 6 años. A partir de ahí los mecanismos de aprendizaje del niño comienzan a ser semejantes a los del adulto, por eso se insiste tanto en que los idiomas y otros conocimientos se inicien cuanto antes mejor.

En este propósito los padres no están solos, de hecho es altamente recomendable que reciban el asesoramiento de un profesional en este ámbito para poder ayudar mejor a su hijo. Existen cursos donde pueden formarse específicamente, algunos de los cuales pueden realizarse incluso a domicilio. Suelen estar estructurados en 5 sesiones de 1 hora de duración cada una, con 1 ó 2 sesiones por semana como máximo, para dar tiempo a que entre una y otra los padres puedan aplicar lo aprendido e ir valorando la evolución del pequeño. También pueden encontrar planes de atención temprana en el mercado, en formato DVD para seguir las pautas desde casa.

 http://www.eliceo.com