En este blog encontrarás juegos, canciones, consejos ...para los más pekes.
Espero que os sirva de ayuda y disfrutéis de este blog tanto como yo.
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Estimular la memoria de tu bebé

A partir del año de vida la capacidad de recordar evoluciona de manera imparable. Existen algunas técnicas, como la repetición, que ayudan al bebé a ejercitar los diferentes tipos de memoria.

Ciertas funciones mentales, como la memoria, tienen una aparición más temprana y más viva de lo que solemos suponer. En realidad, los niños tienen recuerdos ya antes de cumplir un año. Para entenderlo, hay que distinguir diferentes tipos de memoria.
Memoria de reconocimiento

Los bebés reconocen rostros, y también objetos y situaciones. Por eso hacia el octavo mes surge el temor a las personas extrañas, a las que no reconocen. Se trata de la llamada "memoria de reconocimiento", que consiste en reconocer cosas que ya se han visto antes.
Memoria de evocación
Supone un paso más y aparece más tarde. Consiste en ser capaz de recordar cosas que están totalmente ausentes.

A los diez meses un bebé ya puede encontrar un objeto escondido segundos antes.

Es después de cumplir un año cuando el niño puede encontrar cosas que no ha visto desde hace un buen rato, incluso días.

Y sobre todo la aparición del lenguaje hace posible que, al nombrarlas, puedan evocarse cosas que no están a la vista. Se está consolidando la capacidad de simbolización, que es característica del ser humano y hace posible nuestro desarrollo intelectual y cultural.

¿Cómo fomentar la memoria de evocación?

Entre el primer y el segundo cumpleaños la memoria progresa veloz.

Se sabe que la memoria que los niños desarrollan en esta edad tan temprana muestra una relación con sus niveles de inteligencia y lenguaje a edades algo mayores.

Si practicamos con el niño (sin llegar a agobiarle) juegos y situaciones que la fomenten, le estamos proporcionando una valiosa estimulación que no recibirá en cambio si se lo damos todo hecho y no le permitimos ejercitar su mente.

Algunos ejemplos:

Podemos esconder un juguete atractivo debajo de un cojín o sofá y pedir al niño que empiece a buscarlo cuando suene la campana. En los pocos minutos que transcurran hasta que la encuentre, intenta distraer al niño con juegos y conversaciones. Comprobaremos cómo el niño interrumpe el juego o la charla cada poco para hablar del juguete y señalar donde está escondido. Es su estrategia para recordar y no olvidarse.


Pongamos tres objetos en el suelo y cubramos cada uno con un paño. Preguntemos al niño qué hay debajo de cada trapo antes de levantarlo. Si aún habla poco, nombrémosle nosotros el objeto que debe buscar y comprobemos si acierto.


Memoria de imitación

A los nueve meses un bebé puede imitar acciones adultas nada más presenciarlas, como pulsar un botón para que suene un timbre.

A partir del primer cumpleaños los niños pueden imitar las acciones que han visto incluso después de pasados varios días. Estas actividades de imitación tienen que ver con la memoria y a la vez son los primeros juegos de tipo simbólico, es decir, juegos en los que se simulan actividades. Y tanto el lenguaje como el juego están muy relacionados con la capacidad de evocar: la memoria
Memoria autobiográfica

En torno al segundo cumpleaños los niños empiezan a usar la palabra "yo", se sitúan a sí mismos en los hechos que recuerdan y crean narraciones que son trozos de su propia vida.
¿Cómo fomentarla?

Es un buen momento para hablar con nuestro hijo sobre las cosas que le pasan cada día. Así fortalecemos la noción de que es una persona única con unas experiencias únicas.

También podemos hablarle de las cosas que le pertenecen pero no están presentes o incluso pueden estar lejos, como los familiares. «¿Te acuerdas cuando estuvimos en casa de los abuelos? Era Navidad. ¿Qué hicimos?». Puede que el niño recuerde, o puede que no; quizás responda, o quizás no. En cualquier caso, sin presionarle pero sin renunciar a mantener estas conversaciones, estamos estimulando su capacidad de recordar y de tener recuerdos propios e importantes.

Las fotos y los vídeos de los parientes son muy útiles en estas charlas, y alimentan la memoria visual.

También estimulamos la memoria auditiva si ponemos al niño al teléfono cuando hablamos con los familiares. Mostrarle al mismo tiempo sus fotos le ayudará a saber con quién está hablando.

Si el niño recibe regalos de esas personas, será bueno que, cuando juegue con ellos, le recordemos quién se los ha regalado.


Recuerdos permanentes

Cuando crezcan, los niños no tendrán recuerdos de estos primeros años. Los recuerdos conscientes más antiguos que conservamos los adultos no son anteriores a los tres años de edad.

Pero hay pruebas de que se guardan recuerdos inconscientes. Por ejemplo, en un niño mayor se pueden detectar reacciones fisiológicas (dilatación de pupila, etc.) si ve fotos de sus compañeros de guardería, aunque no los reconozca.
Las rutinas les ayudan a estimular su memoria

Hay una manifestación de la memoria de los niños que es muy útil para los padres, y es la facilidad para establecer con ellos hábitos y rutinas.

Los niños se sienten más cómodos si saben lo que viene a continuación. Usar los mismos rituales para acostarlos, levantarlos, bañarlos, etc., hace que el mundo sea más previsible, ordenado y sencillo para el niño.

Si jugamos a sus juegos favoritos una y otra vez (les encanta la repetición) y les cantamos y contamos a menudo las mismas canciones y pequeñas historias, estaremos ayudándoles a desarrollar su memoria.

Estimula a tu bebé

Hay algunas pautas de comportamiento que, llevadas a cabo por los padres y educadores, son beneficiosas para el correcto desarrollo del bebé. En este período el niño presta especial atención a todo lo que le rodea y cualquier acción por parte de su cuidador puede convertirse en un estímulo.

Una de las principales vías de aprendizaje del bebé es la imitación, por lo que todas las actuaciones o movimientos que queremos que nuestro hijo aprenda deberán ser sencillos y repetitivos.

Gracias a ciertos estímulos, el niño va desarrollando sus sentidos. Algunos de los que se pueden llevar a cabo en este periodo son los siguientes:

Masajea con aceite o crema todo el cuerpo de bebé para estimular su olfato y su tacto. Esto además tonifica su cuerpo.

Llévalo a la cocina cuando prepare la comida para que el niño tenga acceso a olores desconocidos para él.

Siempre que se pueda (mientras lo vistes, bañas...) conviene hablarle y/o cantarle cerca de su oído para que se acostumbre a la voz y las palabras de quien lo cuida.

Si  hablas una lengua extranjera utilízala en casa para comunicarse con su hijo.

Preséntale a otros niños.

Enseña al bebé a decir adiós con la mano y a decir "sí" y "no" con la cabeza.

Utiliza sonajero, cascabeles, música... para llamar la atención del niño.

Ofrece a tu hijo juguetes con diferentes texturas para que se acostumbre a diferenciar los objetos por el tacto. Con esto ayudarás a que coordine la vista y las manos.

Conviene colocar a los lados de la cuna objetos de diferentes y llamativos colores para atraer la atención del niño.

Otros estímulos agradables para el niño son las cosquillas, las caricias, el contacto de la piel de la madre con la suya...

Estimular a partir de 1 año


Su primer añito, el bebé a los 12 meses ya tiene parecidos tanto físicos, como de personalidad. Al estimularlo te darás cuenta de su carácter, como reacciona con las distintas emociones.Se ríe, llora, las ignora, las imita, le molestan, etc. Alcanza a decir por lo menos tres palabras reconocibles.

Cuando hace algo que te causa gracia y te ries, lo más seguro es que la vuelva a repetir. Sabe decir agua, mamá, papá, adiós, dame, toma, etc. Entiende mucho más de lo que dice, aunque la mayoria de las veces se niega a obedecer.

La estimulación a está edad es continua, el bebé es una esponja y absorve todo lo que vea, en está etapa, aparte de la estimulación sana, debes tener cuidado con lo que haces o los objetos que tienes a su alrededor, todo lo imitará o lo querrá descubrir.

•Juega con él intercambiando cosas, yo te doy y tú me das.
•Estimulale en el habla y la imitación.
•Ya debe estar dando sus primeros pasos, abre en casa un espacio especial para él, libre de objetos con los que se pueda golpear. Y dejale caminar, igual en el parque.
•No te asustes cuando lo veas tambalear, se puede asustar él, y frenar un poco su necesidad de caminar.


Consulta a el pediatra si:

•No es capaz de sostenerse de pie.
•No busca la comunicación con el adulto.
•No explora los nuevos juguetes.

Estimular al bebé a partir de 1 año

Empieza a crecer el bebé, te das cuenta por su cambios físicos y sobre todo porque está más interesado por el mundo, oímos sus primeras palabras, asistimos a sus primeras travesuras. El bebé  ha desarrollado mucho su inteligencia pero aún le falta destrezas motrices tanto gruesa como fina; y sobretodo contar con el juicio suficiente para discriminar entre lo seguro de lo peligroso.

Al llegar al año tu hijo estará dando sus primeros pasos, ya nos dirá adiós con la mano, tomar un objeto pequeño entre sus dedos, señalar cosas de interés, decir alguna palabra y hasta beber de un vaso. Si tu hijo no ha logrado todos estos puntos, durante este año lo hará y seguro que conseguirá más logros.

Todo esto el bebé lo irá aprendiendo poco a poco, pero sí podemos darle una ayuda, un soporte para que pueda hacerlo con mayor facilidad y al conseguirlo pueda seguir explorando ese mundo que tanto lo fascina.

Lo primero que debe hacer es tener una casa segura, en todos los ambientes y teniendo especial cuidado con artículos de limpieza, de jardín, etc., la misma precaución se debe tener al salir a la calle, un buen asiento de seguridad, tomarlo de la mano al caminar, dejar que camine solo pero siempre bajo nuestra mirada, etc. A esta edad son muy escurridizos y un descuido puede ser sinónimo de accidente.

Tu hijo debe contar con actividades tanto dentro como fuera del hogar, él ya pasó un año entero estando exclusivamente dentro de casa, no ha salido mucho y si lo ha hecho no prestó mayor atención. Ahora que está más maduro es el momento propicio para mostrarle actividades fuera del hogar, cada salida será una experiencia nueva para el bebé.

Estimulación temprana para los niños

Un bebé siempre nos despierta ternura por su inocencia. Es un ser que está a las puertas de todo un proceso de construcción, alguien vulnerable, indefenso, que no dispone de recursos suficientes para valerse por sí mismo. Nada más nacer apenas cuenta con el lloro para procurar la atención de su madre, la succión para alimentarse, y el reflejo de cerrar las manos para aferrarse a algunos objetos.


En comparación con otros seres vivos la diferencia es abismal, pues la mayoría de las especies, salvo la humana, tardan mucho menos en madurar y en ser autónomas. Pero esta mayor dependencia del bebé con respecto a los padres, lejos de ser algo negativo, supone un beneficio a la larga, porque le permite disponer de más tiempo para desarrollar todo su potencial. Todos esos años de infancia dotarán al cerebro de la flexibilidad necesaria para alcanzar auténticos logros.

El hecho de nacer sin finalizar significa que gran parte de las habilidades motrices y cognitivas las podrá ir aprendiendo, y esto jugará a su favor cuando tenga que adaptarse a un ambiente cambiante e imprevisible. Y es en este espacio reservado al aprendizaje donde cobra sentido la estimulación temprana, un conjunto de medios, técnicas y actividades con base científica que, aplicadas de forma sistemática y secuencial, potencian determinadas funciones cerebrales en un contexto pedagógico y lúdico.

Esta opción educativa se puede proponer a cualquier niño desde su nacimiento hasta los 6 años. No es algo, como erróneamente se piensa, exclusivamente destinado a los que presentan dificultades de aprendizaje o retrasos en el desarrollo. Si bien para estos últimos se hace indispensable, no por ello resulta menos beneficioso para los niños sanos. Con ella no sólo se refuerzan competencias intelectuales (capacidad para la lectura, comprensión verbal, cálculo matemático, viso-espacial), sino que también se trabajan destrezas motrices, sensoriales y sociales.

En realidad, este tipo de estimulación supone brindar al bebé más oportunidades para explorar el mundo que tiene que conocer, y para adquirir habilidades de una manera natural y divertida. La meta no es acelerar el desarrollo, forzándole a alcanzar objetivos para los que no está preparado. La clave es identificar y fortalecer el verdadero potencial de cada niño en concreto, e ir ofreciéndole ejercicios que favorezcan su iniciativa y aprendizaje, pero siempre respetando su etapa evolutiva, sin regirse por lo que otros pueden hacer.

En cada fase del crecimiento serán más ventajosos unos u otros estímulos, aunque siempre bajo la premisa de que son en estos primeros años de vida cuando se consolidan los cimientos de todos los aprendizajes posteriores.

¿En qué consiste exactamente?.

Esta clase de estimulación se fundamenta en la repetición de lo que se llaman unidades de información o bits. Del mismo modo que el lenguaje se adquiere a base de oír diariamente al resto de hablantes, el cerebro del niño está preparado para asimilar otros conocimientos a través de la reiteración sistemática de estímulos o actividades sencillas, con las que se va fortificando las conexiones neuronales implicadas.

Ahora bien, no es válida cualquier tipo de estimulación aleatoria, sino que para que sea eficaz ha de tenerse en cuenta una serie de factores relevantes:

Las primeras tareas han de ir dirigidas a reforzar el vínculo emocional del bebé con los padres. Esto puede hacerse por medio de masajes y estímulos sensoriales (visuales, táctiles, auditivos, etc.), respetando la espontaneidad de los progenitores. Después, ya podrá pasarse a ejercicios de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje.

En todo momento, hay que procurar que quede claro que lo esencial no es el resultado de la práctica en sí, sino el valorar y fomentar la iniciativa, la independencia y la autoestima del niño mientras está aprendiendo.

Respetar las diferencias individuales de cada crío. Son todos distintos, y no siguen el mismo ritmo en su evolución, a pesar de que puedan llegar al mismo punto a medio plazo.

Utilizar los parámetros del desarrollo general como una guía. Aunque existen variaciones de unos bebés a otros, como hemos mencionado anteriormente, es necesario hacer uso del patrón estándar de crecimiento a la hora de seleccionar los estímulos adecuados para un óptimo aprovechamiento.

Nunca forzar, presionar o saturar al niño. Hay que saber cuando está receptivo, cuando demasiado inquieto para captar toda la información, etc. Siempre se le puede pedir, pero no es conveniente exigirle.

Alabar cualquier pequeño avance impulsará su motivación por el aprendizaje, y despertará su curiosidad para seguir explorando.

El juego no sólo es un medio para desplegar otras aptitudes, es que es un fin en sí mismo y un instrumento de estimulación que ayuda a establecer un apego sano entre el niño y sus padres.

Posponer las actividades si no están cubiertas las necesidades principales de sueño, alimentación y aseo. Es importante que no sienta hambre, ni tenga ganas de hacer pis, ni esté cansado al empezar.

La decisión de poner en marcha un programa de estimulación temprana es competencia exclusiva de la familia. Pensemos que la plasticidad del cerebro va disminuyendo con la edad. La etapa infantil que va desde los 0 a los 3 años coincide con la época en la que se alcanza el máximo desarrollo neuronal, el cual queda prácticamente establecido a los 6 años. A partir de ahí los mecanismos de aprendizaje del niño comienzan a ser semejantes a los del adulto, por eso se insiste tanto en que los idiomas y otros conocimientos se inicien cuanto antes mejor.

En este propósito los padres no están solos, de hecho es altamente recomendable que reciban el asesoramiento de un profesional en este ámbito para poder ayudar mejor a su hijo. Existen cursos donde pueden formarse específicamente, algunos de los cuales pueden realizarse incluso a domicilio. Suelen estar estructurados en 5 sesiones de 1 hora de duración cada una, con 1 ó 2 sesiones por semana como máximo, para dar tiempo a que entre una y otra los padres puedan aplicar lo aprendido e ir valorando la evolución del pequeño. También pueden encontrar planes de atención temprana en el mercado, en formato DVD para seguir las pautas desde casa.

 http://www.eliceo.com